De horas y errores malvestidos

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Horas,
en las que los relojes de la despedida
 nos maltratan con su sonrisa.

Horas,
en las que una ligera brisa
de violencia y desconcierto
ensalza los errores malvestidos
y nos muestra, de manera irrefutable,
los suspiros que no dimos,
las razones que dejamos en el camino;
una a una,
las confidencias impacientes que nos guardamos,
las presunciones de castigo
que nos condenan
hoy más que nunca
a la inocencia del latido primigenio.

Es en esas horas, 
en las que la identidad de posesión que me pides
suenan a espantosa pausa;
a la que queda, entre el giro de cabeza
y el sonido absurdo que dejas tras puerta.

Y es que, en esas horas, 
me siento como marioneta de sombras,
crueles y conformistas
ante la elegancia de una crisis que perpetúas
absorbiendo identidades de sueño y de poesía;
en lluvias metafísicas
que me hacen sentir, a la vez,
bello y encarcelado.

Si, en esas horas; 
en las que la dialéctica
le escupe a la cara
a la orden irreductible de nuestro tiempo.

En ésas,
cuando vuelven a irrumpir
los sarcasmos del privilegio de no tenerte;
cuando de nuevo
defino las polémicas de injusta legalidad
sobre la mutuación final;
la tuya,
la mía,
la nuestra.

Ahí es dónde me encuentro.

 En esas horas.







Color granado, a la tarde.

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La venganza que cae entre tus pìernas,
cuando mi cabeza y la otra
y aquella, y aquella otra
y la de más allá
faltan a la cita con tu incosistencia,
hace vibrar la tinta que después encarcelas
lágrima en mano y pluma sobre mejilla, o al revés.

Y es que tu resbalón de ayer por la mañana
no deja de ser el producto
del subproducto
del error de una manufactura que no pediste;
que te llevaron a la cuna sin saber
que inundó tus ojos bañados de tierra y de verde;
Ojos que hoy, como otro día,
un lunes
lloran porque no se zafan de la huella de lo que no eres.

Si continúas creyendo que el río que tu ves 
es el que abastece la llanura azul,
a veces color granado, a la tarde, 
es que no abriste los ojos
por mucho que aprietes en que sí.

Cuando lo hagas, si lo haces, 
verás que el sí vive en tu mano
la del método pragmático.

Esa mano que besas y muerdes de forma pareja
como una reverencia al dios del desprecio por la verdad. 

La noche sigue haciéndose cada vez más honda y plegada.

Pero tú, con tu maquillada desmesura 
sigues pensando que la divina orden de tu olvido 
es la que rige el mundo. 
Qué la luz roja de tu pasado es sólo un destello inesperado; 
un ídolo al que sólo tú rindes culto 
y vistes de cotidianidad con palabras 
que si bien son oportunas, no sostienen un ápice de verdad.

Vacuo mensaje color apariencia;
versos y estrofas de razones a cambio de un descanso,
un resquicio de redención.

Tu belleza y tu pobredumbre rivalizan por el trono de tu ser.

Las más altas aspiraciones arrodilladas ante las ruinas de una vida añorada.



Delirante Silencio

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 Delirante Silencio

 Smara (Sahara Occidental), 2012





Firme oleaje que al amanecer vislumbro, 
arrecife hostil, 
salitre de gloria; oscuro y carmesí
delirante silencio, al fin.

Silencio, 
que no recuerda, sino a aquella triste ternura,
a aquellas dunas invisibles de ondulantes rezos.

Embriagado sendero de lenguas enfundadas,
que araña, el triste viento en tu voz pintado.

Silencio,
huracanado incendio de palabras lleno.

Oda a Neruda

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 Oda a Neruda

 Berlín, 2011





Inclinado al amanecer arrojo mi verdad; 
embriagado de la noche que blanquea espigas sobre el campo.
Galopa la noche
esparciendo errante el polvo de estrella, 
que con tempestad y remolino de furia
acarrea el incendio del blanco lirio.

Mi corazón golpea sin cesar;
como el viento de los sepulcros, hiere
y dispersa tu raíz adormecida
pero, cae la hora del dolor, y te amo.
Oscuro y eterno cauce donde mi ansia sigue,
donde mi fatiga, sigue; y más aún, acaba.

Donde se descuelgan las danzantes figuras
en las nieblas del ocaso, 
te amo.

Y más, cuando te vuelve a ocultar el horizonte en vano,
lo derribo, con el peso grave de mis besos 
en el lugar donde la luna gira
interminable,
anudada
y definitiva.



De verdades y gemidos

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  De verdades y gemidos

 27/04/2013








Esta noche
firmaremos el acuerdo sobre el fuego
que mi imaginación tiene prisa
va sin frenos
que en dos minutos
con tu ropa
repoblaré mi suelo
y con tu culo 
me quemaré los dedos.

Porque te acercas
 pones tu mano en mi vaquero
 me acaricias 
y te day igual
que te vea el mundo entero
o nada más que mis ventanas

y es que así
de lo único que tengo ganas
es de besarte
y de mis sábanas

 de hacer estallar 
un Sol entre tus piernas.

Esta noche
nada de perderte o de perdernos

esta noche va de convertir verdades en gemidos
va de encenderte
y de corrernos.

Pero lo bueno de ésto
empieza cuando terminamos
vamos al baño
y te sueltas el pelo

y yo me enjabono
abro los ojos y no te veo
estás dos pisos más abajo
y en tu boca
el desenfreno.




Ícaro

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 Ícaro

 22/04/2013






Hablemos
de mis dudas y de tus miedos

del folio en blanco que encierras en tu pecho

de tus ganas
de mis sueños

de echar a arder el presente

y de pisar con mi corazón
tu ego.

Qué ya basta de que tropieces 

en este mundo

dónde un te quiero vale
lo que pesa una apariencia


donde un error
no lo borran tus carencias

sino más bien 
que rastrees estelas y cometas

como ver volar tu boca
o ver a Ìcaro entre rejas.



Se quema la noche

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 Se quema la noche

  22/04/2013




Se quema la noche mientras te miro
reflejada en la ventana
con tus ojos caminando al borde de una palabra.

Casi puedo rozar tus curvas y tu espalda
y es por eso que trato de convencerme
de cogerme a la raíz de la nostalgia de días con respuesta
de cogerte
tirarte al suelo
follarnos 
y a ella 
dejarla fuera.

Y es que
cuando apago la luz
solo puedo imaginarme
escribiéndote versos en el ombligo
pero dejando un hueco para el metal.

Para después bajar
 enterrar mis dedos bajo tu falda
y que exhales dos cuerpos al gritar

porque yo, describo tu belleza con un polvo
un beso
un verso
que más da.

Lo malo es que
para acabar todo ésto
siempre aparece
el susurro del final

la clandestinidad del error de no besarte

y la posibilidad
de encender la luz 
despertarme
y mirar atrás.